Peligros de la higiene excesiva


29 Aug
29Aug

“El colesterol, mientras más bajo, mejor”.


“Esterilización = Salud; Gérmenes = Enfermedad”




La primera frase suena a publicidad de una farmacéutica, y la segunda, a la de una empresa de jabones antibacteriales.


Pero, ¿serán ciertos estos mitos?


Hoy trataré el tema de la limpieza y dejaré lo del colesterol para un próximo artículo (sólo te adelanto que el colesterol es como la mayoría de los genios en su tiempo: incomprendidos).


Introducción


La higiene o limpieza la asociamos con la falta de suciedad, y ésta, a su vez, con la desinfección (eliminación de microorganismos).


Así, la higiene excesiva será la exterminación de bacterias, tanto de nuestro organismo como del ambiente.


(Utilizo indistintamente los términos microorganismos, gérmenes, bacterias y bichos).




Origen de la higiene excesiva


La adopción de medidas estrictas de sanidad, así como de otras acciones (administración de vacunas y antibióticos) en la segunda mitad del siglo XX, redujeron significativamente el índice de enfermedades infecciosas (causadas por algún tipo de microorganismo): tuberculosis, sarampión, viruela...


Este éxito sin precedentes dio lugar al dogma de que todas las bacterias eran nocivas, y que para erradicar más enfermedades, había que aniquilar cuanto bicho poblara el ambiente o nuestro cuerpo.


Para lograr lo anterior, en los años recientes se ha adoptado una política Giuliani –o, cero tolerancia– a los gérmenes.


¿Sus armas? Más allá de trapos húmedos, agua y jabón corrientes, y la ducha semanal, se popularizó el uso (y el abuso) de productos antibacteriales, así como la aplicación indiscriminada de antibióticos y vacunas.


Éste fue el inicio de la utópica Higiene Excesiva, ¡paladín de la limpieza y verdugo de los bichos!


Sin embargo, no todos estos pequeñuelos son malévolos; de hecho, casi ninguno lo es…


Tipos de microorganismos: los buenos, los malos y los feos


Hay tres tipos de gérmenes:


  • Los “dando y dando”, que intercambian favores (los buenos).
  • Los patógenos, que nos enferman (los malos).
  • Los comensales, unos gorrones inofensivos y feos (más feos que los otros dos tipos).


La buena noticia es que la mayoría de ellos nos benefician.


Y, ¿cómo es que nos ayudan estos animalitos?


(En lo sucesivo sólo hablaré de las bacterias benéficas).


Beneficios de las bacterias, o Currículum Vitae (Moderno)


Si tienes la edad suficiente, sabrás que los currículos de hace unos años parecían un expediente de investigación de la CIA: hojas y hojas de información inútil.


Afortunadamente, hoy existe el currículo moderno, el cual suele tener sólo una o dos hojas de información inútil.


Con este formato, te presento unos cuantos datos útiles de nuestros diminutos héroes.









CURRÍCULUM VITAE MODERNO


–Microbios, bacterias, gérmenes y bichos–


Objetivo: Ayudar a la supervivencia del hogar residente (o sea, de ti)



Estudios: Todos los de laboratorio requeridos por la Secretaría de Salud


Habilidades:


  • Regulan nuestro sistema inmune.
  • Son parte importantísima del órgano que nos delimita del entorno: la piel.
  • Protegen nuestra pared intestinal de la filtración de invasores.
  • Nos ayudan en la digestión.
  • Contribuyen a que tengamos una función cerebral adecuada.
  • Regulan el apetito.
  • Incluso, nos echan la mano en la protección del cáncer.



Su función en el sistema inmune merece un comentario aparte.


Microorganismos y sistema inmune (o defensivo)


El sistema inmune funciona de una forma hamletiana: “¿Pelear, o no pelear?”

  • Pelear, contra una amenaza.
  • No pelear, contra un elemento inofensivo.

Pero no se trata de una cualidad innata, no señor, sino que debe aprenderse. Y eso es justo lo que hacen las bacterias: entrenan al sistema inmune para que sepa distinguir entre amigos y enemigos.

Y, ¿qué sucede cuando éste no se entrena como debería?


Hipótesis de la Higiene Excesiva


Como resultado de investigar la relación entre los grados de higiene y de incidencia de ciertas enfermedades en los países más desarrollados, el investigador inglés David Strachan planteó, en 1989, la hipótesis de la Higiene Excesiva. [Estudio].

Se dio cuenta de que la falta de contacto con bacterias durante la infancia –justo cuando el sistema inmune está en la etapa de aprendizaje– ocasiona un sistema defensivo deficiente.

Esto puede generar descontrol en los mecanismos de respuesta, ocasionando que nuestro organismo ataque indiscriminadamente a cualquier amenaza, trátese de un agresor real, o de un pacífico residente.

Strachan concluyó que el estilo de vida occidental moderno, caracterizado por una limpieza rigurosa, sí reduce el contacto con los microorganismos patógenos, y por lo tanto, el índice de enfermedades infecciosas. Mas esto tiene un efecto colateral, el aumento en la incidencia de otras enfermedades:


  • Alergias a sustancias inocuas: polen, polvo casero y algunos alimentos.
  • Enfermedades autoinmunes (en las que el organismo ataca a elementos propios): diabetes tipo 1, esclerosis múltiple, enfermedad de Crohn.



Riesgos por un exceso de higiene


Ahora que sabemos un poco del lado amable de las bacterias –y del lado sucio de la limpieza extrema– te presento los peligros de la higiene excesiva:


  1. Debilitamiento del sistema inmune. Por lo tanto, mayor susceptibilidad a contagiarse de resfriados y enfermedades similares. 
  2. Inflamación. Que es lausa principal de los problemas cardiacos. 
  3. Problemas digestivos.
  4. Intestino permeable. Lo que suele ser la antesala de alergias y enfermedades autoinmunes. 
  5. Alergias. Tanto alimentarias como a sustancias inofensivas. 
  6. Enfermedades autoinmunes. Diabetes tipo 1, enfermedad de Crohn, esclerosis múltiple. 
  7. Problemas para controlar el apetito. Lo que puede desembocar en sobrepeso u obesidad. 
  8. Problemas en la piel. Psoriasis, eccema y acné. 
  9. Salud vaginal deficiente. Al disminuir la acidez natural de la vagina, ésta pierde su potencial para protegerse de infecciones. 
  10. Enfermedades mentales. Depresión y alzheimer.
  11. Leucemia infantil.


Es importante aclarar que esto no significa que las consecuencias de una higiene excesiva desemboquen, necesariamente, en alguno de los problemas anteriores. Sólo es un factor de riesgo (muy importante, eso sí) que debemos tomar en cuenta.


 

Conclusiones


No podemos rechazar los avances de la medicina moderna ni sus contribuciones en el campo de la higiene. No obstante, debemos tener cuidado de no romper el equilibrio que por tantísimos años hemos tenido con las bacterias, ya que las consecuencias pueden ser graves.


Aprendamos a diferenciar cuándo y hasta qué grado nos conviene eliminar a estos bichitos.

Te dejo unas recomendaciones generales para mantener sana tu microbiota:

  • No uses productos antibacteriales, sino de limpieza normal (suaves).
  • No limpies demasiado tus entornos.
  • Adminístrate antibióticos sólo cuando sea indispensable.
  • Si tienes hijos, déjalos que se ensucien un poco y que convivan con más niños, y que se expurguen la nariz sin culpa.


Y tú, ¿qué tan limpio eres?



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